sábado, 15 de diciembre de 2007

La Leyenda.

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y dijo Teotl
"hágase la luz"
y nació El Lucero de la Mañana

y vió Teotl
que la luz de El Lucero de la Mañana era buena

El Lucero estiró los brazos
y bostezó después de despertar de una inexistencia infinita

alumbró los cielos
las nubes y la tierra
y en los arrolluelos
en los ríos
los mares
y los manantiales
quebró su luz
como güistes de plata

Teotl tuvo sed
y envió por agua a su amada: Sihuehuet

ella se puso el yagual en la cabeza
y sobre el se acomodó el cántaro de barro
con paso firme se dirigió a la quebrada
mientras las flores del campo se agachaban
para hacerle reverencias

la luz de El Lucero de la Mañana
palideció ante la belleza inmensa de la mujer
que con manos de seda
recogía güistes mojados
para llenar su cántaro

la luz pispileó
en un tiempo que para los dioses es insignificante
pero para los mortales
eterno

Sihuehuet regresó con su vientre lleno de luz

Teotl perdió la sed
y con furia dijo a su mujer:
"de ahora en adelante serás fea
te esconderás en las quebradas
y asustarás al que te vea
el fruto de tu vientre
alcanzará mi ira
y por ser hijo de la luz
jamás alcanzará la sabiduría
la cual sólo se alcanza
cuando de la juventud se camina hacia la vejez"

cuando Sihuehuet dio a luz
le puso a su primogénito el nombre de Cipitío
que viene del nahuat "cipit"
que quiere decir "cipote"
porque su hijo
jamás dejaría de ser niño


cipitío